2.7: El Desastre

Fiesta

 

Por fin llegaron al lugar de la fiesta: ya se escuchaba el ruido de las aparatosas bocinas que luchaban contra el sonido que el carro de los amigos de Isaac hacia con semejante estéreo. Cuando apagaron el auto, llegaban a sus oídos las canciones del momento. En la entrada estaban algunos muchachos y muchachas esperando a sus amigos y acompañantes para entrar.

De entre ellos, salió Marcela muy sonriente y…
-Muy guapa…- dejó salir un murmullo Martín callándose inmediatamente antes de que alguno lo hubiera escuchado.

– Hasta que llegaron. Ya teníamos rato esperando a Joel. – dijo con cara traviesa Marcela mirando después hacia donde se encontraba Nadia.
– ¿Quienes estaban esperando al buen Jo? –preguntó Julián mascando un chicle mientras dirigía su mirada hacia -¿Nadia, es ella?- preguntó. Estaba más bonita que nunca. –Vaya suerte, Jo- Pensó Julián.

Y muy al extrañar de la mayoría, Nadia tomó la palabra cuando se llegó hasta ellos:

– Yo lo estaba esperando junto con Marcela. – dijo con firmeza y una sonrisa tierna.

Sorprendido, Joel respondió:

– No pues que bien… ¿para que soy bueno?
– Supongo que al menos para invitarme a bailar, ¿no? – y claro, los demás estaban boquiabiertos.
– Por supuesto – y mas nervioso que decidido se encaminó junto con sus amigos, Marcela y Nadia al lugar donde se hacía fila para entrar.

¡Piensa, piensa… di algo divertido! – se decía Joel a sí mismo, pero estaba trabado. Nadia lo había impresionado y no podía más que mirarla: los rizos que se había hecho en su cabello, el maquillaje que acentuaba más su hermosura; el vestido, las zapatillas…

Una vez que entraron, dieron una vuelta para ver si algún conocido andaba por ahí. Encontraron un lugar, donde apresuradamente se sentaron por aquello de que llegara alguien y les ganara.

– Enseguida vuelvo… – dijo Joel con una sonrisa nerviosa
– ¿Se puede saber a donde vas? – preguntó Nadia con sonrisa coqueta
– Voy por unas bebidas, ¿quieres algo? – tragó saliva.
– Si, tráeme una naranjada, por favor.
– Claro – respondió tartamudeando Joel.

Este era el pretexto perfecto para que Joel ordenara sus pensamientos: jamás creyó que la tímida de la clase se volvería extrovertida de un momento a otro. Pero igual, pensó que este sería un gran momento: ya no tendría que pensar cómo hacerle para convencer a Nadia de pasar la fiesta con él.

Mientras caminaba rumbo a la barra, decidió ir antes al baño para constatar que el peinado siguiera de buen ver, ya que Martín le había revuelto la cabellera en el carro mientras le hacía otra de las bromas sobre Nadia a lo que respondió asegurando que no era cierto que le gustara él a ella.

Antes de llegar a la mesa con las bebidas en la mano, pasó por unas botanas que seguramente le servirían para calmar los nervios.

– Bien, aquí está lo que pediste: una naranjada
– Gracias – dijo Nadia mientras tomaba su bebida y rozaba algunos de sus dedos con los de Joel.

– Nadia, te presento a unos amigos: Raúl y Alejandro – interrumpió Isaac con la vista corriendo de la mesa a todos lados sin sentido pero sin encontrarse con los ojos de ella.
– Mucho gusto – dijo ella sonriendo.
– Igualmente – contestaron ellos sonriendo y mirándose entre si después.

Al parecer, a los amigos de Isaac les interesó Nadia y por eso pidieron a Isaac que se la presentaran.

Mientras tanto, Joel no se dormía en sus laureles

– ¿Gustas ir a bailar? – preguntó con ansias de no dar tiempo a Raúl y Alejandro para cortejar a Nadia.
– Vaya, hasta que lo dijiste… – por fin Joel pedía lo que ella siempre había soñado
– ¡Si, vamos a bailar todos! – desgraciadamente Martín volvió a meter la pata invitando a todos a bailar en bola.
– ¿Que tal te la pasas? – preguntaba Nadia para sacar plática…
– Muy bien, excepto por el inútil que acaba de meter la pata – dijo Joel en voz alta para que Martín escuchara.
– ¿Quien? – preguntó Martín – y una mirada de Joel le dijo todo…
– Está bien no te preocupes, yo lo arreglo: ¡Muchachos, vamos a otro lado, estos dos quieren estar solos!
– ¡Martín!, ¿no puedes ser mas imprudente? – dijo Joel tratando de disimular su enojo.
– ¿Y ahora que hice?
– Vete de aquí, ¿si?
– Ok, ok, ya entendí. – y martín se fue donde los demás esperaban bailando. Raúl y Alejandro no parecían contentos con dejar a Joel y Nadia solos, pero después de un rato dejaron de mirarlos. Ahora parecían más interesados en Marcela quien también se veía gustosa de bailar con ellos.

Para esto, Nadia se había divertido de lo lindo viendo discutir a Joel y Martín. Desafortunadamente, la diversión no estaría presente toda la noche.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s