3.2: El Laberinto

llamada

Ya en la noche, como a eso de las 11:30 PM, el teléfono volvió a sonar…

– Joel, es para ti… – grito su mamá esperando que contestara algo.
– Ahora bajo – respondió desde su habitación. Pasó frente al espejo y trato de acomodarse un poco el pelo mientras se ponía unas sandalias y bajaba por las escaleras sintiendo que los ojos le ardían debido a que había pasado mucho tiempo llorando.

Cuando contestó el teléfono, se sorprendió que fuera Nadia quien le estuviera llamando después de todo lo sucedido. Pidió a Nadia que esperara un poco mientras contestaba en el estudio.

– ¿Cómo te encuentras? – la dulce voz de Nadia, hacía sentir a Joel un desgraciado. Se había portado como un estúpido la noche anterior.
– Bien, pero es que… bueno, no se ni como me siento. – puntualizó cuando contesto de nuevo la bocina.
– ¿Quieres platicar? – preguntó Nadia pensando que tal vez no había llamado en buen momento como para hablar de la muerte de Marcela.
– Me encantaría, pero no por teléfono. – contestó Joel con un tono agradecido.

Joel y Nadia se pusieron de acuerdo para verse al siguiente día en un parque cercano a su escuela para platicar. Estando ahí, Joel reveló a Nadia lo que vio. Obviamente, como era de suponerse, Nadia se quedó fría y no paraba de llorar por su amiga. Ahora no era una sino dos personas las que cargaban la misma pena aunque obviamente Joel era quien más sufría.

Joel posteriormente haría las declaraciones al ministerio público y con el tiempo se descubriría la verdad de las cosas aunque ciertamente, no fue nada fácil que Joel se librara de culpa por haberse encontrado sus huellas digitales en la ropa de Marcela.

Isaac, no pudiendo con su culpa, un día se entregó a la policía, por lo que el caso cada vez se acercaba más a su fin. Dos años mas tarde, consiguieron dar con Raúl y Alejandro que resultaron ser distribuidores de droga en zonas residenciales.

Para entonces, Joel había salido del bachillerato y no dudó un solo instante en irse fuera de la ciudad pues aún no paraba de tener pesadillas y sentir culpa por haberse quedado dormido a causa de las drogas que le habían hecho consumir Raúl y Alejandro.

Por casualidad, y solo por eso, Nadia también se mudaría a la misma ciudad que Joel para estudiar una carrera que no se encontraba en la localidad. Julián siguió estudiando en una universidad local y Martín buscó trabajo ya que no tenía dinero para seguir, según dijo, aunque Joel seguía pensando que había sido solo un pretexto ya que a Martín no le gustaba mucho estudiar.

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4 Respuestas a “3.2: El Laberinto

  1. Muy apasionante su trabajo. ¡Continúe con su buen ánimo!

  2. Gracias 🙂 espero que sigas visitando la novela, pronto publicare la siguiente parte.

  3. ¡Buenísimo! Te felicito… la lectura de esta página es apasionante, de veras

    un abrazo

  4. Gracias Oscar… pronto publicaré más sobre la novela, de hecho ahorita estoy trabajando para ver la forma de hacerla mas sencilla de leer en secuencia.

    Saludos.

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