2.5: El Desastre

Sensualidad

 

El Misterio

Acercándose a la solitaria casa blanca de dos pisos cuyos jardines estaban muy bien cuidados, llegó hasta el umbral de la puerta donde dudó por un instante, y tocó levemente como no queriendo hacer ruido. Mientras le abrían la puerta, Joel meneaba en la mano un video casete y echaba un ojo por todos lados cuidando que nadie lo viera entrar en el presente domicilio. Después de unos segundos, apareció detrás de la puerta que se abría, una jovencita de catorce años de edad. Era su vecina y se llamaba Jazmín.

Cualquiera que la viera por primera vez, fácilmente calcularía que mínimo tendría unos dieciséis años. Su cuerpo era hermoso: como una muñequita de porcelana de mediana estatura, blanca, cabello castaño claro y unos ojos brillantes color gris que se mostraban inocentes. Por supuesto que tenía otras virtudes físicas, como un buen busto y un trasero que Joel no podía dejar de admirar.

Todo había sido fríamente planeado en un instante. Joel sabía que los padres de Jazmín trabajaban hasta altas horas de la noche, e incluso algunos días ni siquiera estaban en casa: su padre era controlador de vuelos y su madre, encargada de relaciones públicas en una empresa, lo que hacía que también ella viajara mucho y generalmente no estaban ninguno de los dos en casa. Aún así, Jazmín no estaba del todo desamparada ya que todos los vecinos procuraban cuidarla de alguna manera durante la ausencia de los padres que eran muy amables y la llevaban bien con todos los vecinos… claro, también Jazmín era muy acomedida con la gente y se había ganado la simpatía de todos.

Ella no tenía hermanos o hermanas (sus papás acordaron que una hija estaría bien ya que disponían de poco tiempo para atenderla y no podrían con otro más) y la única compañía que tenía era su perro “ubi” que era labrador. Sin embargo, en los últimos meses se había hecho amiga del vecino que ahora la visitaba y que llevaba en la mano un video casete.

– ¿Qué se te ofrece Joel? – preguntó Jazmín un poco sonrojada pues le gustaba Joel.
– Bueno… me sentía un poco aburrido en casa así que vine a preguntarte si querías ver esta película que acabo de rentar – la voz se le escuchaba temblorosa delatando las malas intenciones que traía, pero Jazmín no lo notó.
– Claro que sí, yo también estoy aburrida. – respondió Jazmín con una sonrisa franca – Pasa a la sala, mientras preparo unas palomitas en el horno. Puedes ir encendiendo la TV y la video casetera.

Joel se sentó en un sofá para dos personas con la intención de invitar a Jazmín a que se sentara junto a él y así la tendría mas cerca. Mientras tanto, ella servía refresco en los vasos y sacaba las palomitas del horno.

– ¡Apúrate que la película está por empezar! – gritó Joel mientras estiraba el cuello para ver por el pasillo a Jazmín… ¡era tan hermosa!
– Ya voy, espera, que no es fácil cargar con todo esto – traía entre sus manos una charola con refrescos y palomitas. Estaba muy contenta de tener ahí a Joel.

Este sabía que a Jazmín le encantaban las películas románticas, así que rentó una que seguramente la haría llorar.

Durante toda la película estuvieron comentando algunas escenas y platicando amenamente. Joel no perdía oportunidad para lanzar indirectas y eso Jazmín lo notaba y empezaba a ponerse nerviosa. Cuando el momento oportuno había llegado, Joel la abrazó y la recostó en sus muslos mientras le acariciaba las mejillas. Al terminar la película, Jazmín todavía se encontraba en la misma posición, pero luego se acomodó de tal forma que quedó como un bebé en los brazos de Joel mirándolo directamente.

Ella realmente en los últimos días se había dado cuenta de que sentía algo especial por Joel. ¿Enamorada? Tal vez – pensaba cuando pasaba frente a la casa de él esperando verle, pero era muy aventurado afirmar un enamoramiento.

Para él no habría un momento más preciso que este para hacer lo que tenía en mente: manosear a Jazmín y tener sexo con ella si se podía.

Aunque el nerviosismo se había apoderado de él, no esperó un segundo mas y la tomó atrajo hacia sí entre sus brazos y acercándose poco a poco le dio un beso a la futura víctima, quien sorprendida no sabía que hacer.

– Solo quiero que sepas que desde hace mucho he visto que eres muy hermosa – expresó Joel con tono romántico.
Con su mirada inocente y muchos nervios, Jazmín respondió:
– No se que decir…
– No te preocupes, es normal.
Fijó sus ojos entrecerrados en ella y sonriendo ligeramente, la volvió a besar con mucha ternura al principio, pero esta vez duró más tiempo y rápidamente hizo lo que pudo para llevar a Jazmín a un estado de excitación que le permitiera lograr su objetivo.

Hábilmente, Joel pasó sus manos por aquí y allá, hasta que poniéndola de pie, poco a poco fue llevándola hasta la recámara a la ya muy excitada Jazmín que aún estaba nerviosa pero no deseaba impedir nada. Era una batalla consigo misma. Pensaba que lo que estaba ocurriendo no estaba bien, pero a la vez no quería que aquello terminara. ¿Se arrepentiría? No lo sabía, pero no podía pensar mientras Joel le besaba el cuello.

Ella pensaba que era un chico tierno, interesante y aunque no era guapo tenía un “no se que” que le hacía sentir mariposas en el estómago.

Para disimular un poco su apuro, Joel hizo como que se tropezaba para caer enseguida en la cama donde Joel con más apuro empezaba a desabotonar la blusa de Jazmín. Pero justo cuando Joel disfrutaba de ver aparecer el desnudo abdomen de Jazmín al desabotonar la blusa, quedo paralizado y con la mirada perdida…

– ¿Que te pasa…? – preguntó Jazmín preocupada
– Eh… no, no… Nada, no me pasa nada – Joel estaba notablemente turbado.
– ¿Seguro que te sientes bien? – se preguntaba si algo había hecho mal, aunque a la vez se sentía aliviada de que esto por fin terminara.
– Si, si… pero ¿sabes que? Tengo que irme, necesito… necesito ir a hacer unas cosas que había olvidado. – por supuesto que esta vez la actuación no le había salido bien pues ni el se creyó la respuesta.
– Ok, como quieras… – susurró Jazmín mientras se abotonaba la blusa y se arreglaba el cabello.

Rápidamente Joel salió de la recámara pero antes de salir…

– Oye, quisiera que me disculparas, creo que me dejé llevar por la emoción…  – dijo Jazmín algo sonrojada y temerosa de que Joel pensara que era una chica fácil
– Si, tú también discúlpame, creo que esto no debió haber pasado. Hagamos de cuenta que entre nosotros no pasó nada, ¿si?
– Perfecto, y aquí tienes tu película – Jazmín mantuvo la vista en el piso, estaba muy avergonzada.
– Gracias – Joel tomó el video casete. Todavía se le percibía desorientado y confuso. ¿Que habría pasado?

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